12.12.15

Omitir una vez

Quien nace gilipollas gilipollas
puede seguir el resto de su vida.

El objetivo era buscarle las vueltas al procesador de textos, a la insistencia en «omitir una vez» o «eliminar» cuando encuentra una palabra repetida repetida. Para ello, me dije, elegiré un vocablo contundente, escribiré un serventesio, el encabalgamiento impondrá un doble sentido, etcétera, pura diversión retórica, pero el caso es que no pasé de un par de endecasílabos —¿para qué buscar ampollas, argollas, cebollas y otras –ollas si lo que cabía decir ya estaba dicho?, el resultado a veces contradice los propósitos— y que, oyendo las noticias estos días, hay quienes tienen más delito que el procesador.